El desarrollo más importante del
mercado de franquicias en Argentina se inicia en los primeros años
de la década del 90. El escenario político, legal
y económico en el país no era propicio para el desembarco
de marcas extranjeras. Por ello, las franquicias foráneas
no eligieron masivamente invertir allí, más allá
de algunos casos puntuales.
En la etapa posterior, desde 1998 hasta 2002, muchas de las empresas
extranjeras que desembarcaron en Argentina, de la mano de empresarios
nacionales, emprenden su partida. La mayoría de esos fracasos
en los planes de expansión no se debieron (sólo) a
circunstancias externas, sino a internas de las empresas, expresadas
en falta de gerenciamiento y de inversión.
Tras la debacle financiera, el corralito y el corralón,
el mercado de franquicias ha sido sin dudas destino importante de
afluentes de inversión. Y aunque inicialmente parecía
paradójico, para muchas nuevas franquicias el momento elegido
para el lanzamiento fue muy bueno, frente al desprestigio de los
bancos como alternativa para invertir localmente, las bajas rentabilidades
ofrecidas por los negocios inmobiliarios y la inseguridad de la
acumulación de ahorros en efectivo en casas de familia y
comercios.
En la actualidad, en la Argentina, la reproducción de marcas
vía franquicias está creciendo nuevamente, después
de meses de recesión. Un sector que facturó 690 millones
de euros en 2003 y que pronostica crecer 10% durante el presente
año, con unas 150 enseñas y más de 4.000 establecimientos. |